MATUSALÉN...

Esta especie ya cruzó la barrera de lo eréctil y las locuras (prueba de esto es que Kant y Aristóteles escribieron sus mejores obras mas allá de los 60; en la calma total que da el saber que la vida sexual ya no es un problema, porque el miembro dio retirada hace rato).
Juega a estar de moda al contar sus innumerables aventuras amorosas, porque ahora de esos polvos no queda ni la huella; Es gracioso porque al hacer esto el cassette de las excursiones sumado a las fotos de turista empieza a aflorar para deslumbrar a toda veinteañera que se les cruce, por eso el mostrarse como un trotamundos que dejó un corazón roto en cada puerto es su especialidad.
Su modus operandi es bastante sencillo, para todas el mismo cuento y lo peor es que todos los miembros de la especie “matusalenis” tienen un standard de conquista. Suelen aparecer en lugares públicos con las futuras presas ya que en su ingenua cabeza solo se cruza la idea de que la gente que esta allí se va a sorprender de su “sex appeal” octogenario; Cuando en realidad la sonrisa del publico presente se revuelve con las miradas raras y al final un susurro que dice: ¡Solo viene a chicanear, si a ese viejo ya ni se le parará!!.
Como es típico su liberación mental y anal es total, pero lo gracioso es que esto lo aprendieron a costa de uno o varios matrimonios fallidos, porque la monogamia es una ridiculez del siglo trasantepasado, cuando ellos no tenían cédula de ciudadanía sino una cédula real con el sello de Fernando VII.
Niegan la existencia de dios y de cualquier estigma social que impida su desarrollo (ellos así lo creen) senil púbico. Es claro que toda su mojigatería se ha desvanecido porque concluir a los 70 que no hay nada mejor que un amantazgo leve, es muestra de retraso perineal y sobre todo si descubrieron que la idea del harém es milenaria pero que estan bastante quedados como para ponerla en práctica. Total a sus 20 fueron graciosas criaturas poseídas por los celos y enceguecidas por la monogamia; y lo peor fue que se tardaron 60 años en desmantelar una mentira.
Al tratar de amoldarse a los ritmos juveniles ellos han transitado por todos los ritmos, ya que por razones de vivencia, bailaron el estreno del Danubio Azul, en casa de los Strauss; gozaron con el charleston de los años locos, alcanzaron a culpar a Colombia como parte de la pérdida del zorzal criollo; y de José Luis Perales, ni hablar!!!. Y se jactan de odiar la banalidad del nuevo siglo, mientras juran extasiarse con Mozart, Vivaldi o Bach; pero al son de un pélvico “restregón”, que a Mozart lo escuche su santa madre, porque primero estan un par de nalgas núbiles.
Su despertar sexual ha sido un recorrido indómito por la vida, tanto que creen que jugar al vampiro chupajuventud es la única solución. Pero la tragedia de estos no es el interrogante que soluciona la bella píldora azul, porque a esta edad hay que tener dinero para mantener, alimentar, consentir y darse la gran vida con la amante de turno; de lo contrario es mejor el suicidio. Tal vez esto suene sexista pero la humanidad equipara el éxito con el dinero y el que juega a ser el recolector en la aldea es al macho.
En su espíritu de casanova Matusalén, cada romance nuevo solo acrecenta su fama, debido a que la selección de presas indiscriminada a veces marca un patrón común; a los matusalenis se les puede encontrar como profesores, académicos, industriales de club, empresarios en busca de compañía, artistas fracasados que juran tener el encanto de Picasso, eternos enamorados de los boleros, estúpidos al creer que cada arruga es un orgullo, bebedores que abrazan las rockolas para así sentir como el aparato les dedica canciones, creyentes de que Elvis aun vive; total siempre están escondidos bajo el perfil de “príncipe azul añejo” al comienzo, para destapar el viejo verde que llevamos todos. ( hasta los ti@s solterones sirven)